La Píldora de Naturaleza
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Dentro de un momento, cuando termines de leer los dos párrafos siguientes, cierra los ojos y deja que el espacio a tu alrededor se desvanezca.
Imagina que estás de pie en el borde de un gran campo, entre árboles anchos y altos. Siente el crujido de las ramitas y el ligero hundimiento de la hierba bajo tus pies. Observa la línea del horizonte a lo lejos y, más cerca, un montón de tonos verdes bailando con la brisa. Siente esa misma brisa trayendo un frescor suave a la punta de tus dedos y tus orejas, y nota el frío en tu nariz al respirar el aroma ligeramente especiado de los pinos. Respira unas cuantas veces, con los ojos cerrados, y déjate hundir en este mundo natural imaginario.
Vuelve poco a poco al momento presente, y a la habitación en la que estás. ¿Cómo te sientes? ¿Cómo está tu ritmo cardíaco? ¿Cómo es tu respiración?
Puede que notes más calma y más concentración que antes de imaginarte en la naturaleza. No es casualidad. Cada vez hay más estudios que confirman algo que ya sabíamos de forma intuitiva, que conectar con el entorno natural, aunque sea solo con la imaginación, nos hace bien tanto a nivel físico como mental. De hecho, un estudio reciente [1] mostró que visualizar la naturaleza de forma guiada reduce la ansiedad, sin necesidad de estar allí de verdad.

Beneficios naturales
Se ha demostrado que estar en contacto con la naturaleza aumenta las emociones positivas, alegría, creatividad, concentración y calma. También se ha visto que reduce los síntomas de ansiedad y depresión.
Los beneficios para la salud no se quedan solo en la mente. El contacto con la naturaleza puede reducir la presión arterial, el ritmo cardíaco, la tensión muscular y la producción de hormonas del estrés. Puede además favorecer la función inmunitaria. Los investigadores que estudian el shinrin-yoku, o baño de bosque (una ecoterapia desarrollada en Japón en los años 80), sospechan que los aerosoles del bosque, inhalados durante un paseo, fueron responsables de los niveles más altos de lo habitual de células NK (natural killer) en el sistema inmune de quienes participaron. Estas células combaten tumores e infecciones.
La investigación también sugiere que los efectos terapéuticos de la naturaleza van más allá del individuo, y benefician a la comunidad en su conjunto, fomentando comportamientos prosociales y proambientales (como comer de temporada o reciclar), y reduciendo la delincuencia y la agresividad. Un estudio de 2015 encontró que una mayor exposición a la naturaleza se traducía en más cohesión comunitaria y tasas de criminalidad considerablemente más bajas [2].
Conocimiento intuitivo, ciencia moderna
A pesar del reciente auge de la investigación científica en este campo, no es un conocimiento nuevo. Llevamos siglos entendiendo de forma intuitiva los beneficios de la naturaleza para el bienestar, pero solo en el mundo moderno hemos necesitado convertirlo en una intervención de salud consciente. La vida de la mayoría de nuestros antepasados, antes de la industrialización, estuvo íntimamente conectada con la naturaleza, sin intención ni decisión deliberada. Pero se estima que para 2050 el 66 % de la población mundial vivirá en ciudades, con una salud mental cada vez más deteriorada y un sistema sanitario muy medicalizado y costoso, así que cada vez es más urgente encontrar soluciones de salud pública sencillas y económicas.
La ciencia moderna está redescubriendo formas ancestrales de relacionarnos con la naturaleza para el bienestar de la sociedad. Las políticas de salud pública, educación y urbanismo están cambiando para devolvernos esa relación con el mundo natural. Los colegios están apostando por la educación al aire libre, y los espacios verdes se están convirtiendo en una pieza clave de la planificación urbana. En 2020, el NHS, el sistema de salud británico, anunció que probaría las llamadas "recetas verdes", donde los médicos de cabecera pueden recomendar a sus pacientes actividades como la jardinería, caminar o plantar árboles [3], lo que ya se conoce como la "píldora" de naturaleza.

Dosis óptima
Los científicos creen haber dado con la dosis óptima de esa "píldora". Un estudio de 2019 [4] encontró que entre veinte y treinta minutos de contacto con la naturaleza bajaban de forma notable los marcadores de estrés en la saliva de los participantes. Con veinte minutos ya se notaba algún efecto, aunque no el máximo, y los beneficios seguían aumentando pasados los treinta minutos, aunque mucho más despacio. El estudio no exigía un lugar ni una hora del día concretos, pero sí pedía a los participantes evitar el ejercicio aeróbico, y no usar internet, hacer llamadas, mantener conversaciones ni leer. En resumen, tenían que estar presentes con la naturaleza, sin distracciones.
Recétate tu propia píldora de naturaleza
Lo bueno de la píldora de naturaleza es que no hace falta un título de farmacia ni el paisaje más bonito del mundo para que funcione. Tampoco tiene efectos secundarios, a no ser que cuentes como tal la sensación de renovación, calma y vitalidad. Solo hace falta decidir conectar con la naturaleza de forma consciente cada día. Eso puede ser:
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Un paseo por un parque, un río o un canal si vives en la ciudad, o por campos, bosques o playas si estás en una zona más rural.
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Cultivar tu propia comida, o cuidar tus plantas de interior.
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Nadar en aguas abiertas o hacer paddle surf.
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Simplemente buscar un rincón lleno de árboles y parar un rato a descansar.
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O, cuando la naturaleza no esté a mano, usar imágenes guiadas, recuerdos de momentos al aire libre, o incluso ver documentales de naturaleza.
La clave para sacarle todo el partido a tu "píldora" (algo parecido a tomar vitamina C para que el hierro se absorba mejor) está en la atención que le pongas a esa conexión con la naturaleza, usando todos los sentidos, vista, oído, gusto, olfato y tacto. Ver el sol jugando entre la sombra de los árboles. Escuchar el canto de los pájaros o el viento entre la hierba. Notar el aire fresco al respirar hondo. Oler las plantas y las flores. Tocar la corteza de un árbol, acariciar una hoja o meter los pies en un arroyo.
Es un tipo de atención muy distinto al que usamos en una ciudad con prisa, en el trabajo, o incluso haciendo scroll en redes sociales. Es más lento, más silencioso, más amplio. Una píldora de naturaleza deja que la atención fluya sin esfuerzo, hace más rico el momento presente y ayuda a relajar el cuerpo y la mente.

[1] Nguyen & Brymer (2018). Nature-based guided imagery as an intervention for state anxiety. Frontiers in psychology.
[2] Weinstein, Blamford, DeHaan, Gladwell, Brandbury & Amano (2015): Seeing Community for the Trees: the links among contact with natural environments, community cohesion and crime.
[3] https://www.england.nhs.uk/personalisedcare/social-prescribing/green-social-prescribing/
[4] Hunter, Gillespie, Chen (2019): Urban Nature Experiences Reduce Stress is the Context of Daily Life Based on Salivary Biomarkers. Frontiers in Psychology.