Todo lo que necesitas saber sobre el colágeno tipo I y tipo II (y cómo se complementan)
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Cuando empiezas a investigar sobre colágeno, te das cuenta enseguida de que, más allá de sus beneficios bien documentados sobre la piel, las articulaciones y el cuerpo en general, la cosa es más complicada de lo que parecía. Ya sabes que el colágeno es la proteína más abundante del cuerpo y que está prácticamente en todos lados, sosteniendo la estructura de tejidos clave. Pero enseguida te asaltan las dudas: ¿cuánto tengo que tomar? ¿Cuál es la mejor fuente? ¿Cómo se usa? ¿Mi cuerpo lo absorbe de verdad? Tranquila, estamos aquí para guiarte - te respondemos todas esas preguntas aquí.
Y cuanto más profundizas, más preguntas aparecen. Una de las más típicas en quienes empiezan a interesarse por el colágeno es: "¿Debería tomar tipo I, tipo II o tipo III, y en qué se diferencian?". Pues vamos allá, nos metemos de lleno en los tipos de colágeno.
¿Cuáles son los dos tipos principales de colágeno?
Probablemente hayas oído hablar del colágeno tipo I, tipo II e incluso tipo III. En realidad, se han identificado hasta 28 tipos distintos de colágeno, cada uno con pequeñas diferencias en su composición de aminoácidos, su función y su ubicación en el cuerpo. Como los tipos I, II y III son los más comentados, dejaremos los otros 25 para otro artículo.
Lo primero: independientemente del tipo, la pregunta clave que conviene hacerse es sobre la calidad de los suplementos de colágeno que utilizas. No todos los colágenos son iguales, y su biodisponibilidad (en otras palabras, lo bien que tu cuerpo es capaz de aprovecharlo) es fundamental.
Una vez que has elegido tu colágeno, puedes empezar a fijarte en los tipos presentes en tu suplemento. Los diferentes tipos se nombran según su abundancia en el cuerpo y la zona en la que se encuentran.
¿Qué es el colágeno tipo I?
El colágeno tipo I no solo es el colágeno más abundante, sino que también es una de las moléculas más abundantes del cuerpo (1). Está presente en casi todos los tejidos conectivos y es clave para la integridad estructural de la piel, los huesos, los tendones, los vasos sanguíneos, los ligamentos, los órganos, la córnea, la fascia y el intestino.
En cuanto a los suplementos de colágeno, el tipo I es seguramente con el que más te vas a topar, sobre todo por lo presente que está en el cuerpo. Se utiliza por todo el organismo y, al mismo tiempo, es de los que más disminuye con la edad, por eso es el que más atención recibe a la hora de suplementarse. De hecho, el colágeno tipo I es a día de hoy el más estudiado y el más usado en ensayos clínicos, con foco en composición corporal, piel, salud cardiovascular, huesos y articulaciones.
Los suplementos de tipo I de buena calidad están "hidrolizados". ¿Qué significa esto? Básicamente, en su forma natural la molécula de colágeno tipo I es bastante larga y demasiado grande para que tu cuerpo la absorba, así que hay que descomponerla en cadenas más pequeñas llamadas péptidos. Y a ese proceso se le llama hidrólisis. Eso sí, esas cadenas de péptidos tienen que tener un peso molecular lo suficientemente bajo para asegurarte de que se absorben.
Tanto True Collagen (de origen bovino de la Unión Europea) como Wild Collagen (de origen marino, pesca salvaje certificado MSC) contienen péptidos de colágeno tipo I: fáciles de absorber, con alta biodisponibilidad y respaldados por estudios clínicos. Tienen un peso molecular de 5.000 daltons, exactamente el peso necesario para que se absorban bien y para que el cuerpo pueda usarlos de forma eficaz para crear colágeno nuevo.
Una vez absorbidos, estos péptidos tipo I viajan hasta los lugares donde están las células productoras de colágeno y hacen dos cosas a la vez. Por un lado, le dan al cuerpo los aminoácidos que necesita para producir colágeno. Por otro, actúan como una señal para que las células fabriquen colágeno nuevo y dejen de degradar el que ya está. No está nada mal para un suplemento que agregas en el café de la mañana.
Llegados a este punto vale la pena hacer un pequeño desvío hacia el colágeno tipo III. El tipo III es fundamental en estructuras que necesitan estirarse bastante: piensa en vasos sanguíneos, útero o intestino. Lo mencionamos aquí porque el tipo III suele convivir con el tipo I. De hecho, ambos se encuentran juntos en el intestino (2) y por eso suelen ser el foco de quien busca cuidar la integridad de la mucosa intestinal.
Aunque nuestro True Collagen es predominantemente tipo I, también contiene de forma natural trazas de colágeno tipo III. Viene de pieles bovinas, que contienen sobre todo colágeno tipo I pero también una pequeña cantidad de tipo III. El tema es que, una vez hidrolizado, analizar cuántos péptidos vienen del tipo I y cuántos del tipo III es prácticamente imposible. El tipo I sigue siendo el más abundante en el producto final, y por eso suele ser en el que ponemos el foco, aunque lo más probable es que te estés beneficiando de los dos.
¿Qué es el colágeno tipo II?
Si el tipo I es la superestrella global, el tipo II es la mente brillante. Quizás menos conocido en el mundo del wellness, pero una molécula y un suplemento increíblemente inteligente.
En el cuerpo, el colágeno tipo II es el componente principal del cartílago. El cartílago es un tejido conectivo flexible que está en varias partes del cuerpo: en las articulaciones, sí, pero también en las orejas, la nariz y las vías respiratorias. Su consistencia, firme pero flexible, da soporte estructural y a la vez permite que las articulaciones se muevan con soltura. Es esencial para amortiguar y proteger las articulaciones, facilita el movimiento fluido y le da al cuerpo resistencia frente a los impactos. Cuando esta estructura empieza a desgastarse, afecta a tu capacidad para moverte y mantenerte activa. La degradación del cartílago es la causa más importante de molestias articulares, problemas y pérdida de función con el paso del tiempo, lo que convierte al colágeno tipo II en una solución potente para cuidar la salud de las articulaciones.
Nuestro Noble Collagen contiene colágeno tipo II, obtenido de forma sostenible del cartílago del esternón de pollo, y se diferencia estructuralmente de los suplementos de tipo I porque no está hidrolizado, sino "no desnaturalizado" o "nativo". Básicamente, esto significa que no necesita descomponerse para ejercer su acción en el cuerpo. De hecho, es precisamente esa estructura preservada la que permite su mecanismo de acción tan particular. (3)
Cuando el colágeno tipo II no desnaturalizado viaja por el intestino intacto, llega hasta unas células inmunitarias del intestino delgado llamadas placas de Peyer. El colágeno se une entonces a estas células, promoviendo una respuesta inmunitaria reguladora que estimula la formación de cartílago nuevo en las articulaciones y reduce la inflamación y el dolor articular. Bastante listo para un ritual de una sola cápsula al día.
Eso sí, a diferencia de los formatos en polvo del colágeno tipo I, la mejor forma de tomar el colágeno tipo II no desnaturalizado es en cápsula, para asegurarse de que mantiene su estructura, algo fundamental para que funcione bien sobre la salud articular. Además, el tipo II tiene menos buen sabor que nuestros True y Wild, que son inodoros e insípidos. Así que la cápsula acaba siendo el formato más cómodo.
Noble Collagen es un arma (complementaria) no tan secreta, pensada no solo para problemas articulares ya existentes, sino para cuidar las articulaciones del desgaste que viene con la edad y los impactos del día a día.

¿Qué tipo de colágeno es mejor para ti?
Entonces, ¿en qué tipo de colágeno te conviene poner el foco? Básicamente, si buscas apoyo para la piel, el intestino y un soporte general para las articulaciones y el cuerpo, el tipo I (True o Wild) es por el que te conviene apostar. En cambio, si lo que buscas es un apoyo más específico para articulaciones y cartílago, prevención de cara al futuro o reparación, puedes fijar la mirada en el tipo II (Noble).
Lo ideal para la salud articular es combinar el tipo I y el tipo II, porque trabajan de forma sinérgica para conseguir los mejores resultados.
Referencias:
- https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/B978012817068700001X
- https://www.gastrojournal.org/article/0016-5085(88)90411-8/pdf